Lectura: Éxodo 20:7
Pastora Belkis Fernández
La falta de respeto e irreverencia al nombre de Jehová es atentar contra su carácter santo y sagrado. Falsas expectativas, promesas, juramentos y hasta oraciones con un trasfondo de mentiras; ponen el nombre de Dios en vano.
Hay chistes que ridiculizan el nombre del Señor ya que insultan y ofenden su Nombre. El Señor le dijo a Moisés, “Yo soy el que Soy”. (Éxodo 3:14), tranquilo Moisés, si mi deidad está presente; no te dejes amilanar de los demás. ¿Qué pasa si corremos como los demás?
Hay vocabularios, frases y expresiones que tenemos que quitarla de nuestros labios ya que podemos tomar el nombre de Dios en vano. ¡Te lo juro por Dios! ¡Santo Dios!, entre otras.
La palabra vano, viene del latín vanus, que significa carecer de sustancia o contenido, o que es inútil e ineficaz (Dic. Larousse 2004). Analiza a la luz de las Escrituras las cosas que ocurren, ya que algunos blasfeman y se corrompen como animales. (Judas 1:10)
¿Cuál es nuestra actitud frente a esa película o ese show que estás viendo y donde no hay respeto a Dios? ¿Es usted de lo que se ríe y participa de los insultos que le hacen a nuestro Dios?
Lo penoso es adentro, en el cuerpo de Cristo profanar su Nombre, relajar lo sagrado, a costa de prácticas vanas, utilizando su nombre como un amuleto, blasfemando su nombre, viviendo sin fruto, incongruente e incompatible con la naturaleza santa de nuestro Dios. Dejemos el afán de convertir lo santo en profano, de importantizar la atracción por encima de una relación única con nuestro Dios que es verdadero, no tomemos su Nombre en vano.
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